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viernes, 16 de agosto de 2013

El ''Ser'' y el estreñimiento.


En primer lugar es difícil saber que significa eso de ''estar bien'' que se suele preguntar por ahí más por un asunto protocolario que porque tenga algo de significado para el que te lo pregunta. ''Te encuentras bien'' que también se pregunta tendría más sentido. Recuerdo que en el castellano existe la peculiaridad de diferenciar ''el ser'' del ''estar'', dos verbos muy auxiliares, pero en este caso se confunden, o bien se quieren confundir; ''estar bien'' es como decir ''ser bien'' (encontrarte bien), o sea una situación más existencial que concreta, como de disfrutar de un estado de bienestar que es otra vez confundir palabras pues debería ser ''bienser''que no existe en castellano. 
Sin embargo a pesar de esta peculiaridad  de diferenciar el ''ser'' del ''estar''como verbos, al contrario de otras culturas no les ha dado por rebanarse mucho los sesos con esa cosa del ''Ser''. ¿Un equivalente de Heidegger podría ser Ortega y Gasset? Pues me da que no. Ortega es realmente más vital que el otro que era más de cabaña y cantos de la tierra... desde el interior de la cabaña. Así que yo diría que en castellano a pesar de esa diferenciación lingüística, no existe un paralelo en el pensamiento no tan sólo académico, sino hasta popular. Nadie piensa sobre el ''Ser'' o algo que se le parezca cuando ''está'' tomando el sol en una terraza de verano, y también un alemán de visita, sobre todo ellos. El ''Ser' parece ser una cosa de encierros externos e internos y soledades grises melancólicas. Pero en Grecia también era pensado el ''Ser'', otro país de mucho sol, mas hablamos de la Grecia clásica muy diferente de la de hoy. Y quizá no hablamos siquiera de la Grecia clásica sino de la Atenas clásica que era algo bien distinto de lo que tenía en derredor.
    En suma, cuando se está bien, no se piensa en el ''Ser'', porque pensar en el ''Ser'' inmediatamente te lleva a pensar en la muerte como Heidegger, que a propósito siempre me pareció por sus fotos un estreñido; como si estuviera molesto con algo interno que no pudiera expulsar y que le amargaba la vida volviéndolo pensamiento. Su mismo bigote es una especie de síntoma de bigote de estreñido, pequeño y debajo de la nariz, tan hitleriano, otro estreñido sin duda. Los estreñidos siempre están pensando en expulsar, en depurar, en limpiar, como es lógico. Es su obsesión. Esa y la de devorar ''espacio vital'' para tener un lugar tranquilo donde cagar demorándose lo que se quiera sin que nadie moleste. Les encanta por ello también los espacios vacíos, las soledades, los individualismos, y cómo no, el tiempo, que no es más que tiempo de espera que da mucho juego a las posibilidades de pensamiento. Tal vez si Heidegger y Hitler no hubieran sido estreñidos no hablaríamos de ellos. En el caso del segundo sería una suerte, pero en el caso del primero tal vez no tanto. El Ser y el Tiempo sin duda es un gran libro, pero le faltó añadir ''y el espacio''. No obstante el que conoce la obra sabe que aunque no aparezca en el título el concepto ''espacio'' ocupa una parte importante de la misma.
Así que la próxima vez que me pregunten si estoy bien les contestaré: ''Sí, y además cago muy bien''. Seguramente no me entenderán, pero yo sí que es lo importante.

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