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Hobbes
al contrario de lo que se pudiera pensar no era nada misántropo, tan
sólo precavido. Elaboraba una fortaleza intelectual a su alrededor
igual que la que seguro tendría materialmente. Me lo imagino
escribiendo su famoso Leviatán separado del mundo por siete puertas
cerradas por siete llaves. Todos sentimos necesidad de afecto y
reconocimiento, por no decir sexo, pero los otros, incluso el otro
que ya no es una muchedumbre impersonal e inquietante, produce tanto
desasosiego como a veces incluso terror; lo que decía Canetti en
Masa y Poder, la mano del otro puede ser caricia o garra. La mayoría
de las veces es lo segundo. Si consigues que una sola persona te
quiera incondicionalmente ya puedes considerarte afortunado. En mi
caso es mi madre, y si en tu caso también es así, como suele ser
normal que fallezca antes que tu, será toda una tragedia. O peor
aún, tener que ver como la vejez la degrada. Con el paso del tiempo
es duro aceptar que tus enamoramientos no son más que quimeras, y
que la amistad , algo sin duda hermoso, es también sólo pasajero.
Y eso te puedo asegurar no lo salva vivir mucho tiempo en el mismo
sitio. Casi todo el mundo, por hacer alguna exclusión esperanzadora,
está realmente muy solo y perdido. Algunos hasta se casan creyendo
que eso les va a evitar la terrible soledad, cuando la soledad
compartida es hasta peor. Donde hubo enamoramiento, si lo hubo, se
convierte en poco tiempo en inercia, aburrimiento, y a veces ni
siquiera amistad: la reglamentación, o peor aún, la
institucionalización de una relación suele indefectiblemente acabar
con ésta. Después sólo queda acusar al otro, y como parece estar
de moda, aniquilarlo y suicidarse, una cosa muy romántica. El
romanticismo parece que nunca se pasó de moda. Es más, es que eso
mismo de las modas pertenece al ideal romántico de la eterna
insatisfacción muy rentable económicamente. El motivo principal de
que se fomenten, como todos los uso y tiro.
Existe eso sí ideales que aunque no pertenezcan a este mundo intentamos
ubicarlos en alguna parte. Y el amor a los animales que creemos que es también recíprocamente incondicional, algo que nunca me terminé de creer, y como mucho en los perros pero porque son serviles hasta lo repulsivo.Cada vez estoy más convencido que el amor
en mayúsculas sólo es posible cuando se aplica en abstracto;
cuando no se personaliza. Cuando no se exige nada de él, simplemente
se da. Hacer las cosas por amor al contrario de como se suele pensar
produce gran placer, así que puede ser un acto egoísta pero de los
pocos positivos y constructivos. El amor cuando se personaliza es
también egoísta pero muy cobarde y doloroso. El amor al clan, al
grupo, es también un amor personalizado. Y como todo amor de ese
tipo, aunque pueda no parecerlo, jamás es incondicional. Inmerso en
relaciones de poder siempre es una excusa para otras cosas. Sólo se
salva el amor de una madre hacia su hijo no siempre correspondido, y
si correspondido jamás en la misma medida a veces inconmensurable.
Mas el amor de la madre hacia su hijo tiene una componente biológica
que casi podemos situarla en lo instintivo junto al sexo. Biológico
en un sentido amplio del término ya que una madre no biológica
también puede dar ese amor a su hijo. Y sobre todo a su hijo más
que a su hija. He conocido pocas madres, incluso de sociedades poco o
nada machistas, que no den ciertos privilegios afectivos a sus hijos,
sobre todo si es un hijo, por encima de sus hijas. Con los papás
suele ocurrir lo contrario, mostrándose como se mezcla lo sexual con
lo afectivo, pero, ¿cuándo no? Yo mismo que no tengo hijos, me parecen
como a Lewis Carrol más interesantes las niñas que los niños.
Hubiese escrito una mujer ''Alicia en el país de las maravillas'' donde
el único niño es un cerdito impertinente y egoísta?? Tal vez sí
pero no de la misma forma. He conocido a madres lesbianas que tratan
a sus hijos con privilegios afectivos aunque en algunos casos les
cueste reconocerlo porque suele ser casi inconsciente.
Mi
afectos impersonales son hacia cosas como la música, o el cine, o los libros, además de unas de
mis mayores fuentes de placer. Se puede experimentar las sensaciones
que te producen en privado en casi todo momento. La calidad del sonido
es importante, pero lo más importante es la calidad de la música,
o las películas o los libros, su autenticidad, su vitalidad, las emociones que te transmitan. Ahora
escucho a Skip James con su voz aguda, y aunque es en formato
reducido Mp3, disfruto mucho y termino amando ese concepto tan
impersonal pero a la vez concreto de Humanidad que creó la belleza de tantas cosas como esas.