Recuerdo pocos momentos de
mi vida en los que no tuviese que aguantar a algún grupo de matones,
a un desgraciado envidioso y/o rencoroso, o algún tipo o tipos que
en algún momento te gustaría siempre poder evitar. Esos que te
amargan o te arruinan el presente continuo continuamente, y que si te
ven huyendo de él o ellos lo entienden como debilidad. Me he visto
obligado a entender su psicología pero no porque me atraiga lo más
mínimo sino por cuestiones de supervivencia. Un comportamiento
muchas veces de manada más biológico, y por ello animal, que
racional. Esa gente funciona siempre como un animal en caza que marca
territorio y que le molesta que no les agaches la cabeza y te les
enfrentes. No hay cosa que más les moleste porque su disfrute
consiste básicamente en sentir su poder, el miedo de otro, su
sumisión. No consienten siquiera un pequeño gesto que consideren de
desafío. Hacía tiempo que no sentía de nuevo esa molesta sensación
de un prepotente que se te enfrenta, además de la clase más
sociable, el de ''chulo de grupo''; solos normalmente son unos
cagados de lo peor. Resultó porque de vez en cuando visitaba a un
amigo que trabaja en una tienda 24 horas, una muy buena persona incapaz de
hacer daño a nadie, y como el grupito del prepotente adolescente
descubrió su debilidad le robaban en sus narices. Cuando me vieron
la primera vez charlando con mi amigo, el ''jefe'' de la manada casi
me olisqueó como un perro para comprobar si la debilidad de mi amigo
era compartida. La sensación fue tan desagradable que no dudé
hacerle frente y mandarlo a cagar. Al poco tiempo mi amigo perdió el trabajo gracias a
ellos, y ahora me los veo de vez en cuando en actitud amenazante.
La última vez ayer. Pasé a su lado haciendo lo peor: mostrarles
temor en la cara. Mientras me iba alejando los insultos eran cada vez
mayores. Pensé en retroceder, ir directamente al jefe de la manada,
un adolescente cojo y bastante feo, y darle una patada en...
Probablemente es lo único que entienden, y por mi experiencia
lamentable al respecto que por desgracia es mucha, la única manera
de que te dejen en paz y te cojan respeto. Pero no lo hice por
diferentes razones: la primera es que odio la violencia, y la
segunda, y fundamental, que nunca le he pegado a nadie y no sabría
cómo hacerlo. Seguramente si lo intentara me saldría fatal y
tendría hasta peores resultados ¿Qué debiera hacer entonces?
Meterme en una academia de artes marciales, o intentar evitarlos. Lo
segundo es complicado porque mis espacios transitados son muy
pequeños, camino mucho y me gusta, y no quiero limitarlos más aún.
Y lo primero no sé, me interesan más otras cosas y no me sobra el
dinero. Así que tendré que seguir soportando los insultos de esos
cretinos hasta que desaparezcan. No obstante tampoco es que me
atemoricen demasiado siempre y cuando no pasen de las palabras.
Después se preguntan porque a algunos de pequeños nos
gustaban tanto los dibujos animados de Bugs Bunny. Simplemente nos identificábamos con él y disfrutábamos viendo como le tomaba el
pelo al cazador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario