Vistas de página en total

viernes, 12 de abril de 2013

Bugs Bunny mi héroe infantil.

-->
Recuerdo pocos momentos de mi vida en los que no tuviese que aguantar a algún grupo de matones, a un desgraciado envidioso y/o rencoroso, o algún tipo o tipos que en algún momento te gustaría siempre poder evitar. Esos que te amargan o te arruinan el presente continuo continuamente, y que si te ven huyendo de él o ellos lo entienden como debilidad. Me he visto obligado a entender su psicología pero no porque me atraiga lo más mínimo sino por cuestiones de supervivencia. Un comportamiento muchas veces de manada más biológico, y por ello animal, que racional. Esa gente funciona siempre como un animal en caza que marca territorio y que le molesta que no les agaches la cabeza y te les enfrentes. No hay cosa que más les moleste porque su disfrute consiste básicamente en sentir su poder, el miedo de otro, su sumisión. No consienten siquiera un pequeño gesto que consideren de desafío. Hacía tiempo que no sentía de nuevo esa molesta sensación de un prepotente que se te enfrenta, además de la clase más sociable, el de ''chulo de grupo''; solos normalmente son unos cagados de lo peor. Resultó porque de vez en cuando visitaba a un amigo que trabaja en una tienda 24 horas, una muy buena persona incapaz de hacer daño a nadie, y como el grupito del prepotente adolescente descubrió su debilidad le robaban en sus narices. Cuando me vieron la primera vez charlando con mi amigo, el ''jefe'' de la manada casi me olisqueó como un perro para comprobar si la debilidad de mi amigo era compartida. La sensación fue tan desagradable que no dudé hacerle frente y mandarlo a cagar. Al poco tiempo mi amigo perdió el trabajo gracias a ellos y ahora me los veo de vez en cuando en actitud amenazante. La última vez ayer. Pasé a su lado haciendo lo peor: mostrarles temor en la cara. Mientras me iba alejando los insultos eran cada vez mayores. Pensé en retroceder, ir directamente al jefe de la manada, un adolescente cojo y bastante feo, y darle una patada en... Probablemente es lo único que entienden, y por mi experiencia lamentable al respecto que por desgracia es mucha, la única manera de que te dejen en paz y te cojan respeto. Pero no lo hice por diferentes razones: la primera es que odio la violencia, y la segunda, y fundamental, que nunca le he pegado a nadie y no sabría cómo hacerlo. Seguramente si lo intentara me saldría fatal y tendría hasta peores resultados ¿Qué debiera hacer entonces? Meterme en una academia de artes marciales, o intentar evitarlos. Lo segundo es complicado porque mis espacios transitados son muy pequeños, camino mucho y me gusta, y no quiero limitarlos más aún. Y lo primero no sé, me interesan más otras cosas y no me sobra el dinero. Así que tendré que seguir soportando los insultos de esos cretinos hasta que desaparezcan. No obstante tampoco es que me atemoricen demasiado siempre y cuando no pasen de las palabras. Después se preguntan porque a algunos de pequeños nos gustaban tanto los dibujos animados de Bugs Bunny. Simplemente nos identificábamos con él y disfrutábamos viendo como le tomaba el pelo al cazador.

No hay comentarios:

Publicar un comentario